Ignorar antes que regañar

Los niños nacen con un objetivo primordial sobre el que intentan construir toda su vida:Chantajear emocionalmente a todo ser adulto que encuentren a su paso.
Eso es así, son unos chantajistas emocionales natos. A veces ese intento de chantaje es excesivo y hay que cortarlo desde el primer momento.

Cuando los niños van creciendo empiezan a tantear en su entorno más cercano dónde están los límites y hasta dónde pueden llegar y con quién. Son listos,muy listos y saben perfectamente lo que pueden conseguir, cómo y con quién.

Tengo el caso de un niño que tiene un comportamiento un poco,digámoslo,regular: cada vez que quiere llamar la atención, vomita.

Si quiere un juguete y no se lo dan, se pone a llorar y vomita. Si quiere que le hagan caso en el momento que el exige y no se le hace caso, vomita.

En estos casos de llamadas de atención tan grandes no se puede regañar al niño como lo haríamos en otra situación. Cuando los niños tienen llamadas de atención y les regañamos lo único que conseguimos es reforzar ese comportamiento. El niño solo quiere que le hagan caso y no le importa si ese caso es por algo bueno o malo, simplemente quiere ser el protagonista, quiere que se este pendiente de él y que las cosas se hagan como el quiere.

Lo mejor en estos casos es ignorar la conducta. Si un niño vomita porque no le damos un juguete, porque hay macarrones para comer en lugar de pollo, porque no se quiere bañar o porque hemos apagado la tele porque hay que dormir, y nosotros le decimos “eso no se hace” “como vuelvas a vomitar me vas a oír” ” estoy muy enfadada” ya está, ya lo ha conseguido: ha llamado nuestra atención, nos hemos enfadado y estamos pendientes de él.

Si vuestro hijo vomita en la cena porque hay pescado y no sopa,no le regañéis, simplemente recoger lo que ha vomitado, limpiar todo sin decir ni una sola palabra y se acabó la cena.  Si llora  y le veis arrepentido,darle una oportunidad,ofrecerle pescado, si entra en modo rabieta, no hay más oportunidades.

Si vomita porque quiere un juguete que tiene otro niño y no se lo dan, lo mismo, se limpia lo que ha vomitado y no se le dice ni una palabra. Y por supuesto,nada de seguir jugando.

Cuando se de cuenta de que ese comportamiento no le funciona, de que esa conducta no le sirve de nada, dejará de hacerlo sin embargo, si le damos pie, si hacemos que esa actitud sea algo importante para nosotros, si nos ven preocupados, enfadados, ellos se crecen, saben que les funciona y entonces estamos perdidos.

¿Os habéis encontrado en alguna situación igual o parecida?

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11 comentarios en “Ignorar antes que regañar

  1. almademami dijo:

    Me temo que tengo que discrepar!! Los niños no son chantajistas emocionales y es negativo pensar eso porque si piensas que un niño te está chantajeando tu respuesta no va a ser muy amigable que digamos. Los niños quieren lo quieren (como todos) y lo expresan como saben (como todos). Desde mi punto de vista ése es el primer error grave que sufrimos ante una rabieta o llamada de atención de los niños. Estoy de acuerdo en ignorar según que conductas (lo explicas fenomenal, que el decirle “eso está fatal” y no sé qué es darles la atención que buscan). Pero no me quedo ahí. Si llora o llama nuestra atención es por algo, así que iría más allá, trataría de pensar en qué es lo que el niño quiere y le diría poniéndome a su altura y con mucha calma, “cuando te calmes, hablamos”, le ayudaría a relajarse… es mi manera de hacer. A todos nos sienta mal ser ignorados y a los niños también. Creo que con comprensión, ayuda y diciendo lo que esperamos de ellos o lo que tienen que hacer para conseguir nuestra atención los nenes no se sienten tan abrumados en un momento así.

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    • Padres Primerizos a los 30 dijo:

      En mi opinión y por mi experiencia los niños entre 1 y 3 años siempre van a intentar hacer chantaje emocional. Te explico a lo que me refiero con chantaje emocional: por ejemplo, no sé si a alguno de los que tengáis hijos en la guarde os habrá pasado. Cuando un padre deja a su hijo por la mañana hay algunos niños que lloran, dos lágrimas, para ver si el papá se lo queda y le lleva a casa y no le deja en la guarde. Es cerrar la puerta y el niño deja de llorar, se pone a jugar con los amigos y está tan feliz. Yo he llegado a decirles a padres que se esperaran dos segundos detrás de la puerta y verían la reacción del niño.
      Es lógico que hagan eso, yo también prefiero irme a casa que estar trabajando. Ellos lo intentan y eso es un chantaje emocional: si papá me ve llorando a lo mejor me lleva a casa.
      Y te puedo asegurar que hay padres que ceden. El otro día sin ir más lejos, le pasó a una compañera. El niño se pusó a llorar y el padre se lo llevó a dar una vuelta de 20 minutos. Eso es lo que yo llamo chantaje y es de lo que estoy hablando aquí,no de las rabietas.
      Yo he tenido muchos casos de rabietas, el año pasado y el anterior fue un récord y yo ante las rabietas actuó como tú dices: les ignoro y cuando se calman hablo con ellos porque ahí sí hay un porqué de esa conducta y hay un motivo que ha llevado a ese niño a ese estado de ansiedad y hay que hablar con ellos. Pero es una conducta totalmente distinta de la que trata esta entrada.
      Por ejemplo, un niño en mi clase vomitaba por sistema cada vez que entraba en clase. Todas las mañanas. Llegaba, le quitaba el abrigo y cuando me veía con otro niño me vomitaba. Era una llamada de atención en toda regla. Solo quería que le hicieran caso a él. Pues yo limpiaba el vomito y le decía “así no te voy a hacer caso” pero es que al hacer eso ya le estaba haciendo caso. Así que opté por recoger el vomito y no decirle nada. Nos sentábamos en la asamblea y yo decía “venga chicos a sentarse, vamos a cantar” todos se sentaban, incluido él. Cantábamos y yo cantaba con él, le decía “venga “j” qué canción cantamos?” Y le alababa cuando hacía algo bien. Dejó de vomitar. Lo que ignoré fue su conducta no a él. Él sólo quería que le hiciera caso y yo le demostré que sí, que yo le hacía caso pero no por esa vía. Yo le hacía caso jugando, cantando, abrazándole pero no si vomitaba.
      No se trata de ignorar al niño, se trata de ignorar su conducta en ese momento y demostrarle que las cosas se consiguen de otra manera.

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      • almademami dijo:

        Vale, me lo has aclarado bastante, estamos de acuerdo en ignorar la conducta, no al niño y posteriormente demostrarle que le hacemos caso cuando está llevando a cabo una conducta positiva (como cuando ya se junta a la asamblea). Aún así yo no lo llamaría chantaje emocional porque me parece demasiado negativo! Pero vamos, en la esencia estamos de acuerdo 🙂

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  2. ferranbriana dijo:

    Podría aplicarse esta técnica a otras situaciones? No estaríamos siendo excesivamente pasivos? Tan malo es un no, eso no debes hacerlo? Te lo digo desde mi absoluta ignorancia. A mi me impusieron unos límites y cuando no se respetaban había una llamada de atención. Saludos

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    • Padres Primerizos a los 30 dijo:

      No no, cada situación es diferente. Aquí no estamos hablando de límites. Los límites tienen que estar bien marcados desde que los niños son pequeños. Aquí hablamos de una conducta determinada que al niño por “x” motivos le está funcionando. Por ejemplo, un niño puede tener los límites bien marcados pero un día quería algo, no se lo daban, vomitó y papá y mamá se asustaron y se dio cuenta de que así llamaba su atención, se asustaban, bajaban la guardia y tenía más opciones de conseguir lo que quería. Si eso pasa, el niño ante una situación similar va a intentar hacer lo mismo.
      Son conductas ante una situación, no tiene nada que ver con límites ni normas.😉

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  3. MamaUniversitaria dijo:

    Pues mi hijo es de estos. Cuando no se le da algo que quiere se pone a llorar como loco, y luego empieza a hacer que vomita. La primera vez, pues fue preocupante, la seguna también… Pero ya pasamos un poco, lógicamente nos aseguramos que esta bien, pero no porque vomite tendrá lo que quiera. Y hace tiempo esta actitud va a mejor. También mi marido ha cambiado la actitud, de súper preocupado a pasar de la situación, y no impresionarse por el vomito. Fíjate que lo hable en la guardería y me dijeron que en la guardería no es así, que es un niño muy bueno, pero en casa es un capricho andante.

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