Solo necesito un poco de tiempo

Este caso habla sobre el respeto a los niños, no sólo por ser niños sino por ser personas que necesitan su tiempo y su espacio.

Hace unos años tuve una niña a la que le costó muchísimo adaptarse a la clase. Nunca había tenido un alumno que al que le costara tanto. Su periodo de adaptación fue exageradamente largo. Entraba por las mañanas y no había manera de separarla de su madre. Cuando conseguíamos que se soltara se quedaba en la puerta llorando con una desesperación que a mi me daba una pena tremenda y su madre se iba con el corazón en un puño. El periodo de adaptación es complicado para TODOS los niños, unos lo llevan peor, otros mejor pero para todos es un cambio brusco. El curso seguía avanzando. Los primeros días intenté acercarme a ella pero no había forma: me rechazaba continuamente, se ponía más nerviosa y
image no quería ni que la tocara. Hay niños a los que un abrazo les reconforta, hay otros que necesitan su tiempo y su espacio y hay que saber reconocerlo y respetarlo. Como veía que no quería saber nada de mí ni de sus compañeros, la dejé tranquila. De vez en cuando lloraba, se le pasaba y miraba como los demás cantábamos o jugábamos ya que ella nunca participaba en las actividades de clase. Salíamos al patio y empezaba a llorar desconsoladamente, volvíamos a clase y se calmaba hasta que volvía a llorar. Así estuvimos prácticamente dos meses. Cuando ocurre algo así hay que preguntarse qué pasa.
Desde el punto de vista de los padres:
-¿Qué pasa en la guardería?¿Por qué mi hija no se adapta?¿Hay algún problema en esa clase? A esa pregunta la respuesta más sencilla es observar. Primero hay que confiar siempre en la maestra de vuestros hijos. Este es un trabajo vocacional y pasamos muchas horas con los niños, si no les cuidas, les educas y les tratas como te gustaría que trataran a tus hijos tienes un problema muy serio y mejor que te busques otro trabajo. Es un trabajo muy duro y si alguien no está dispuesto a tratar a un niño como se merece mejor que no trabaje en un colegio. Como padres tenéis que observar bien a la maestra de vuestro hijo, cómo es, cómo trabaja y en un caso como el que estamos hablando ver qué pasa, cómo están los otros niños. Si al cabo de dos meses todos los niños siguen llorando, habláis con otros padres y ninguno está contento está claro que el problema está en esa clase, sea el que sea, algo no funciona. Si por el contrario es sólo vuestro hijo el que no consigue adaptarse hay que ver el porqué de esa situación de forma individual.
– Una vez visto que el problema es individual hay que poner medidas y ver de dónde viene el problema.
Una cosa en la que se equivocaron estos papis fue en dejar a la niña en el comedor. Al mes de empezar la guarde la dejaron a comer cuando la niña seguía sin estar adaptada. La mamá no trabajaba pero quería que se fuera acostumbrando y cogiendo hábitos de higiene y alimentación en el cole. Fue un desaste total. La niña que se iba a casa a las 12, paso a quedarse hasta las 15, con comida y siesta. Resultado:un mes sin comer absolutamente nada y sin dormir siesta porque se pasaba las dos horas llorando. Al mes la tuvo que sacar del comedor y volver al antiguo horario.

Desde el punto de vista del maestro
– Lo primero que intenté hacer fue acercarme a la niña cosa que como he dicho antes, no funciono.
– Cuando ves que los abrazos no funcionan con un niño y que no hay manera de consolarle hay que ver que pasa, sobre todo si pasan dos meses y sigues igual.
– Analizar la personalidad de la niña. Esta niña era una niña muy dependiente de sus padres, extremadamente dependiente, por eso lo estaba pasando tan mal. Los padres vivían solos en la ciudad y durante el año y medio de vida que tenía la niña no había estado con nadie más que no fueran ellos. No conocía a ningún otro adulto, no tenía contacto con otros niños y de repente llegó a un lugar extraño, con 13 niños nuevos, una persona adulta que no conocía absolutamente de nada, en un entorno que no había visto nunca y fue demasiado para ella.

La pequeña necesitaba su tiempo, mucho tiempo y mucha comprensión. Algunos papás de otros niños la veían y decían “pero esta niña ¿todavía sigue llorando?” La primera vez que me dejó acercarme a ella fue en Navidad, el primer abrazo llegó en Marzo más o menos y empezó a comer en Mayo.
Fue un proceso lento y cada vez que se iba de vacaciones dábamos 10 pasos hacia atrás.
A la vuelta de las vacaciones de Navidad volvimos a empezar. Lo poco que habíamos conseguido lo habíamos perdido. Los papás seguían sin darla independencia y es que a veces los adultos somos más dependientes de los niños que ellos de nosotros y no les hacemos ningún bien.
Como os he dicho antes,los papás la sacaron del comedor. Cuando volvió de vacaciones de Navidad ella sabía que no se quedaba a comer, con lo cual a la hora de comer estaba un poco más contenta. Cuando la dejaron a comer y veía que los amigos se sentaban a comer se ponía histérica, sabía que ella también se quedaba y que mamá iba a venir más tarde, muy tarde para ella. Al saber que no se quedaba estaba más relajada y empecé a darle pan. Se sentaba en la mesa con los amigos a comerse su pan tan contenta. Por las mañanas seguía llorando pero ya era un poquito distinto. Después del pan vino ponerle un platito con un poco de comida para ella y cogía lo que quería:un trocito de pollo, una patatita…y por supuesto no se sentaba en la mesa. Algunas compañeras decían que la niña estaba haciendo lo que le daba la gana, para mi era darle tiempo y sobre todo respetar su espacio y SU tiempo. Así poco a poco llegamos a Mayo. Cada vez que venia mamá a buscarla a las 12 salía más contenta y comiendo un poquito más,así que volvimos a probar dejarla a comer. Nada que ver. Se sentaba súper contenta, comía(eso sí, yo la dejaba comer lo que quería, la di más cuartelillo pero porque era su ritmo, era su tiempo, ya comería. Para mi era mucho más importante que viniera feliz y contenta al cole a que comiera mucho o poco. Si la forzaba o la obligaba a comer iba a asociar una situación que para ella era estresante y angustiosa con venir al colegio y entonces si que no iba a querer entrar y lo que habíamos conseguido, que ya entraba contenta al cole, que empezaba a relacionarse con los niños y que empezaba a confiar en mi, lo iba a perder.Con qué comiera lo que quisiera me valía).La niña cada día estaba más contenta, jugaba con los amigos y terminó el curso feliz.
El siguiente curso fue totalmente distinto, el primer mes la costó adaptarse pero después se hizo súper amiguita de otra niña de clase y parecía otra. Estaba contentísima, comía fenomenal, se divertía y confiaba en mi.
Tardó casi un curso entero en adaptarse pero lo consiguió. Si en algún momento os pasa algo así con vuestros pequeños recordad, siempre que la situación en la escuela sea normal, todo lleva un proceso y cada niño tiene su personalidad y sus necesidades. Algo que a mi me ayudo mucho para trabajar con esta niña fue que los padres sabían perfectamente dónde estaba el problema y lo intentaron trabajar también en casa, además confiaban en mi y era muy fácil comunicarse con ellos, estaban dispuestos a ayudar en todo.

Hay que conocer muy bien a los niños, vosotros a vuestros hijos y nosotros a nuestros alumnos, para poder saber por donde van los tiros y tomar las medidas adecuadas, no podemos generalizar, no se trata a todos los niños por igual porque ninguno es igual. Siempre hay que respetar cada tiempo y cada forma de ser.
Desde el respeto, el cariño y la paciencia se consiguen todas las metas.😊

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5 comentarios en “Solo necesito un poco de tiempo

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